La Guerra de Charlie Wilson
Mike Nichols 2007 EEUU
Hollywood nos brinda una película sobre los bajos fondos de Washington y los trapos sucios de las guerras en un film con un discutible discurso político.
Basada en una novela de George Charlie (quien a su vez, se basó en
hechos reales), la película nos presenta a Charlie Wilson (Tom Hanks),
congresista norteamericano que durante la década de los 80 financió a
los afganos en su lucha contra los soviéticos, con la ayuda del agente
Gust Avrakotos (Philip Seymour Hoffman), y de Joanne Herring (Julia
Roberts).
La nueva propuesta de Mike Nichols, prestigioso autor de "Primary
Color" o "Closer", resulta si más no de lo más curiosa, y de lo más
difícil de catalogar.
Para desarrollar un argumento que se acercarse a películas como "Trece
Días", el director abraza una serie de géneros que podrían parecer
chocantes entre sí por su disparidad, pero que a la hora de la verdad
acaban encajando con sorprendente solvencia.
Así, "La Guerra de Charlie Wilson" se mueve entre la comedia, el drama
bélico, y el cine de denuncia social, componiendo una amena cinta que
alcanza su doble objetivo de entretener y concienciar al público, sin
llegar, eso sí, a la máxima puntuación.
Gran parte del éxito se debe a la falta de pretensiones que se respira
durante todo el metraje. Pese a lo que podría parecer teniendo en
cuenta el reparto, el equipo tras las cámaras, y la temática, la
película sorprende por su simplicidad, y de hecho en alguna ocasión
incluso peca de ella, pues flirtea con el riesgo de convertirse en un
producto bastante impersonal y superficial, cosa que se puede percibir
en las escenas de guerra o, en general, todas las rodadas
(supuestamente) en los exteriores de Afganistán.
Sin ninguna duda, otro gran acierto es su duración, de poco más de hora
y media, cosa que hace que la historia no se pierda en devaneos de
segunda fila y vaya directa al grano, entrando casi de lleno en materia
y distanciándose solamente lo justo.
Todo ello convierte a "La Guerra de Charlie Wilson" en una película
sumamente liviana, entretenida y atractiva, lo cual desde luego se
agradece teniendo en cuenta, repito, la historia de la que parte.
Por supuesto, mención aparte recibe el reparto, con un fantástico duelo
interpretativo de un todopoderoso Tom Hanks (¿quién decía que estaba
acabado? ...vale, yo) y un no menos imponente Seymour Hoffman (que no
por nada ha obtenido la única nominación a los Oscar con que cuenta la
película). A algo de distancia, les sigue una Julia Roberts solvente
aunque un punto forzada.
Entonces, ¿qué es lo que impide que la película sea considerada como
una obra maestra? Resulta algo difícil contestar a esta pregunta, ya
que se debe a la suma de pequeñas cosas, imperfecciones aquí y allá que
acaban lastrando el resultado final.
Me refiero básicamente a la sensación de superficialidad que comentaba
anteriormente, causada seguramente al tono de comedia, de cinismo, que
impregna el metraje, que provoca que los momentos dramáticos y
pretendidamente serios no provoquen el impacto que buscan, quedándose
solo a medio camino. También podría deberse a la escasa duración de la
película, que se transforma aquí en un arma de doble filo al no
permitir una mayor profundización a determinadas partes del argumento.
O tal vez sea la sorprendente falta de personalidad con que rueda
Nichols, que compone la película a base de planos vulgares y
corrientes, sin uno solo que valga la pena recordar.
Pero como digo, dichos fallos quedan en segundo plano en pro del
entretenimiento, que a fin de cuentas es lo que debería ofrecer siempre
el cine, y de una reflexión obligatoria para todo espectador que decida
verla. Y si además todo ello es protagonizado por tan magníficos
actores, bienvenido sea.
Carlos Giacomelli

