Asesinato Justo
Jon Avnet 2008 EEUU
Después de 30 años como compañeros, los condecorados detectives Turk (Robert De Niro) y Rooster (Al Pacino) se enfrentan a la jubilación, aunque ninguno de los dos está aún preparado para ello.
Antes de que "cuelguen" sus placas son llamados para investigar el
asesinato de un conocido proxeneta, que parece estar ligado a un caso
resuelto por ellos en el pasado. Igual que en el crimen de entonces, la
víctima es un presunto delincuente, y en el cuerpo se ha encontrado un
poema de cuatro líneas que justifica el asesinato. Cuando los crímenes
de presuntos criminales comienzan a sucederse, se ve con claridad que
los detectives se enfrentan a un asesino en serie, cuyo objetivo son
aquellos criminales que se han escabullido entre las grietas del
sistema judicial. Su misión, al parecer, es hacer lo que la policía es
incapaz de hacer, sacar a los culpables de las calles para siempre...
Pacino y De Niro, dos de los actores más importantes de la historia del
cine (actual), sólo habían trabajado juntos en dos ocasiones, "El
Padrino: Parte II", y "Heat". Dados los excelentes resultados de tal
colaboración (aunque recordemos que entre ambas películas suman 371
minutos y solo en cinco de ellos se les veía compartiendo plano), no
eran pocos los que ansiaban un nuevo cartel con sus dos nombres
impresos, acontecimiento que ocurre nada menos que trece años después
de la obra maestra de Michael Mann, con "Asesinato Justo", thriller
policíaco dirigido por el temible Jon Avnet ("88 Minutos").
Seguramente a estas alturas muchos habrán leído ya algo acerca de la
decepción que finalmente ha supuesto el film que nos ocupa, por lo que
más de uno, entre los que me incluyo, se acercará a ella con prejuicios
y preparado a llevarse un gran chasco. Pues bien, digámoslo desde ya,
esta es la única manera en la que puede verse esta decepcionante nueva
muestra de lo poquito que Jon Avent sabe hacer tras las cámaras.
Y
es que él solito, ayudado por un guión por debajo de lo esperado a
cargo de Russell Gewirtz ("Plan Oculto"), es capaz de echar por tierra
una propuesta de la que hubiera podido exprimirse mucho, mucho más jugo.
Huelga decir que su argumento, sin ser excesivamente original ni
atrevido (¡nada más lejos!), no deja de ser atractivo teniendo en
cuenta que, en el fondo, el cine policíaco siempre va a tener sus
adeptos, y sus entramados argumentales plagados de asesinatos, pistas y
teorías, siempre resultan más o menos interesantes.
Aquí, todo
comienza con un vídeo a modo de confesión del personaje de Robert de
Niro, constante que se irá intercalando con diversos flashbacks hasta
llegar a descubrir si realmente las cosas son o no lo que parecen. Si
el esperado giro final es previsible o no ya depende de la atención de
cada espectador, pero seguramente no serán pocos los que dejen pasar
algunas de las pistas que se van dejando para descubrir la solución.
El problema radica en que no se percibe esfuerzo alguno por querer
romper algún esquema, por pequeño que sea, por lo que el guión de
Gewirtz se limita al conformismo más absoluto y contemplativo, pasando
por todos los lugares comunes del género y dejando rienda suelta al
lucimiento de sus actores.
Por su parte, éstos no están
ni mucho menos en plena forma, y conforme pasan los minutos el
espectador no puede evitar recordar tiempos mejores, aquellos en los
que ninguno de los dos se habían convertido en una caricatura de sí
mismos. Así y todo, siguen siendo carismáticos e imponentes, y además
parece que se lo hayan pasado pipa recitando juntos sus papeles hechos
a medida, algo que el ritmo del film agradece y de qué manera en sus
momentos más tediosos, en los que el guión parece atrancarse y no
evolucionar ni en cuanto a la psique de los personajes, ni en cuanto al
argumento en sí.
Deferente suerte corren sus compañeros de reparto,
con John Leguizamo, Donny Wahlberg y Carla Gugino a la cabeza. Con
todos los esfuerzos (sic) centrados en la correcta caracterización de
los protagonistas, el resto de personajes son olvidados casi por
completo, convirtiéndose en parodias, meros peleles en más de una
ocasión sonrojantes, sensación acentuada con sus no menos desatinadas
labores. Maldito el día en que el se pensó que los músicos eran capaces
de actuar...
Al final, por tanto y pese a todo, el tándem
sexagenario acaba convirtiéndose como cabía esperar en lo único
verdaderamente destacable del film, pues si todo lo comentado hasta
ahora ya parece apático de por sí, son minucias en comparación con la
labor de Avnet.
Como ya hiciera con su anterior película, el
director hace gala de sus limitaciones artísticas componiendo una
película de sobremesa pura y dura. Escenas baratas, montajes vulgares y
ni un solo plano con un mínimo de personalidad parecen ser parte de la
filosofía de un director que no saldría del directo-a-vídeo de no ser
porque, vaya usted a saber por qué, le une una extraña amistad con el
actor de "Serpico", al que parece empeñado en retirar antes de tiempo.
Porque que nadie lo dude, de no ser por su cartel, esta película se
emitiría como mucho un domingo por la tarde antes del fútbol. Ahora
bien, ¿realmente están tan mal De Niro y Pacino como para verse
obligados a participar en producciones así? Y más importante aún, ¿en
serio no había ningún otro director al que asignarle el film?
Carlos Giacomelli

