El Desafío: Frost contra Nixon
Ron Howard 2008 USA
Nueva película del sensiblero Ron Howard, esta vez salvable gracias a la gran interpretación de Frank Langella.
En los tres años siguientes a verse obligado a dejar la Casa Blanca,
Richard Nixon permaneció en silencio. Sin embargo, en el verano de
1977, el astuto y frío ex presidente aceptó conceder una única
entrevista y contestar a preguntas acerca de su mandato y del escándalo
Watergate que acabó con su presidencia. Nixon sorprendió a todos al
escoger a David Frost como confesor televisivo, seguro de que podría
con el alegre presentador británico y se ganaría los corazones y las
mentes de los estadounidenses. El equipo de Frost no estaba seguro de
que el periodista fuera capaz de llevar a Nixon adonde quería. Pero en
cuanto empezaron a rodar, la batalla comenzó. ¿Podría Nixon eludir las
preguntas acerca de su papel en una de las mayores vergüenzas sufridas
por la nación? ¿Exigiría Frost respuestas claras del hombre que llegó
al poder por ser el maestro de la evasiva?
Repasemos brevemente la filmografía más reciente de Ron Howard como
director, pongamos a partir del 2000. Antes de "Frost/Nixon" (y de su
próxima adaptación de "Ángeles y Demonios") la firma del que presta su
voz a "Arrested Development" apareció en "El Grinch", "Una Mente
Maravillosa", "Desapariciones", "El Hombre que no se dejó tumbar" y "El
Código Da Vinci".
Bien, salvo puntuales excepciones limitadas a algunas de sus escenas,
lo cierto es que son todos productos sumamente comerciales,
caracterizados por grandilocuencias, lágrimas fáciles, americanadas a
diestro y siniestro, simplificaciones y, en su mayoría, insultantes
campañas para la mera promoción del director de cara al Oscar (que
tuvieron su recompensa con "Una Mente Maravillosa", y de no ser por los
escándalos que envolvieron a Russell Crowe, también la hubieran tenido
con "Cinderella Man").
Visto lo visto, la pregunta a realizar automáticamente, antes incluso
de ver la película que nos ocupa, no puede sino ser la siguiente: ¿era
Howard el indicado para hacerse cargo de ella? La respuesta, obvia, es
un rotundo no, pues en él se engloban los principales defectos de una
producción que, sin ser perfecta ni mucho menos, hubiera dado pie a
mucho más.
Adaptando su propia obra de teatro, Peter Morgan escribe un guión
interesante aunque fallido, si sus objetivos se centran en el historial
político de Nixon.
De hecho, es justamente ese el punto flaco del argumento al no acabar
de despertar en ningún momento el interés del espectador, en especial
el no estadounidense o poco interesado en cuestiones histórico
políticas. Exigiendo al respetable un nivel demasiado elevado de
conocimiento de todas las irregularidades del presidente, que son
someramente mencionados en un confuso prólogo a base de extractos
noticiarios aunque luego parecen resultar más o menos importantes a lo
largo de la película, "El Desafío: Frost contra Nixon" no aporta
absolutamente nada revelador o meramente aclaratorio a cerca de ninguno
de ellos, limitando en el escándalo Watergate, como era de esperar,
todo su esfuerzo (aunque de nuevo, sin aportar nada especialmente
novedoso).
Sin embargo, donde logra resultar interesante y hasta adictiva es en
todo lo referente a la entrevista en sí. De manera tal vez algo
simplista pero no por ello menos atractiva, el guión se detiene con
especial hincapié en la preparación previa de la misma, empezando por
la propia financiación y desbocando en la investigación necesaria para
la posterior elaboración de preguntas. Todo ello es llevado a cabo por
un equipo formado por Sam Rockwell, Oliver Platt, Matthew Macfadyen y
(en menor medida) la ascendente Rebeca Hall, reparto que por cierto,
resulta convincente y eficaz al aportar a sus respectivos papeles la
naturalidad que le falta a Kevin Bacon, quizás el más caricaturesco de
todos debido su más decepcionante personaje.
Al margen de la temática tratada (que, repito, es de lo más
prescindible), dicha entrevista se convierte en un auténtico campo de
batalla en que los dos oponentes, sensacionales tanto Frank Langella
(Nixon) como el olvidado por la academia Michael Sheen (Frost, aunque
se le recuerda por su interpretación de Tony Blair en "La Reina"),
estudian las reacciones de su rival, adaptan su estrategia a las
necesidades del momento, y en definitiva acaban sufriendo tanto como si
de un concursante indio del "¿Quién Quiere Ser Millonario?" se tratara.
Lamentablemente, aquí es cuando hace acto de presencia Howard, director
incapaz de enfrentarse a un producto mínimamente serio y que por tanto
se ahoga desde los primeros compases del film.
Incapaz de mantenerse sobrio, y de distinguir esta cualidad de la mera
apatía, el director de "Cocoon" se muestra terriblemente apático
entorpeciendo el ritmo de la narración a través de un rodaje pesado y
aburrido, al que no puede hacer nada por ayudar ni siquiera la
partitura de Hans Zimmer, excesiva a todas luces pero necesaria para
aliviar un poco el cotarro. Lo que es peor es que las únicas muestras
de vida por parte de Howard se revelan como los puntos más endebles de
su película, consiguiendo impregnar siempre a sus fotogramas de esa
ñoñería que tanto le define y echando la seriedad del film al traste.
A saber qué hubieran hecho de ella Michael Mann, Steven Soderbergh, o
el propio George Clooney, cuya "Buenas Noches, y Buena Suerte" se
antoja mucho más lograda y apasionante que la que nos ocupa, que por
otro lado pasa por sus mejores momentos junto cuando precisamente
intenta imitarla.
En resumidas cuentas, por más que "El Desafío: Frost contra Nixon" se
revele una película correcta y medianamente estimulante, no deja de ser
una oportunidad desaprovechada para tomar la senda de películas como la
recién citada centrada en Murrow contra McCarthy. La de Howard se queda
en un mero sucedáneo, y por consiguiente todas sus nominaciones salvo
la de Langella se antojan a todas luces excesivas.
Por Carlos Giacomelli

