El Intercambio
Clint Eastwood 2007 USA
Clint Eastwood se aburre y para matar el tiempo se dedica a hacer auténticos peliculones, últimamente dos por año. ¡Viva el buen cine clásico!
Los Ángeles, 1928. Christine se despide de su hijo Walter y sale a
trabajar. Al regresar a casa, el niño ha desaparecido. Empieza una
búsqueda que no parece dar frutos hasta que, meses después, le entregan
un niño de nueve años que dice ser su hijo. Aturdida por las idas y
venidas de la policía, los reporteros y sus propias emociones,
Christine le deja quedarse a dormir en su casa, aún sabiendo que no es
Walter. Intenta convencer a la policía de que sigan buscando, pero
pronto descubre que en esa época una mujer no se enfrenta al sistema si
quiere sobrevivir. Tachada de loca e incapacitada, por fin encuentra un
aliado. Se trata del reverendo Briegleb (John Malkovich), que la
ayudará a luchar contra las autoridades municipales y a encontrar a su
hijo.
Por mucho que sus películas puedan despertar más o menos
furor, de lo que no cabe duda es de que Clint Eastwood es uno de los
directores más en forma del momento (seguramente el último gran
director), como demuestran su elegancia, su virtuosismo visual y su
diligente trabajo.
Fiel a sus casi imposibles estándares, apenas
necesitó de un mes y medio para concluir el rodaje de "El Intercambio",
película que toma un guión de J. Michael Straczynski y lo traslada a la
gran pantalla sin un solo retoque (a diferencia de lo que suele ocurrir
hoy en día, con infinitas re-escrituras, retoques y revisiones), para
explicar una historia real que conmocionó a medio a mundo.
Durante
poco menos de dos horas y media, asistimos a una terrible espiral de
injusticia, dolor y anulación, una búsqueda desesperada por encontrar a
un hijo desaparecido, que acaba convirtiéndose en una pugna contra las
autoridades por recuperar una dignidad y honradez arrebatadas
precisamente por estas últimas.
Así, la película de Eastwood
es una mezcla de géneros y conceptos, que enlaza elementos meramente
dramáticos con policíacos, denuncia social con auténtico terror (la
confesión del niño capturado por la policía hiela la sangre), en un
combinado notable pero que, como sucede en toda su filmografía, acaba
pecando de irregular pinchando justamente en su ambición por abarcar
tamaña diversidad argumental.
Las sensaciones que acaba dejando por
tanto este "Changeling" no se alejan demasiado de las que en su día se
percibieron con "Million Dollar Baby" o "Mystic River" (con las que
comparte algo más, ya sea a nivel visual o temático): se trata de una
película (técnicamente perfecta) con numerosos arrebatos dramáticos que
afectarán con total seguridad al alma y emociones del espectador, pero
que a su vez resulta fría, distante y en ocasiones superficial.
Además, el film cuenta con alguna que otra (chirriante) concesión al
cine más comercial, con resoluciones más bien simplistas que buscan
exageradamente la lágrima del espectador y algunos recursos visuales de
opereta (el cigarrillo consumido del policía escuchando una confesión),
así como, sorprendentemente, una banda sonora terriblemente cansina que
detiene demasiado el tempo de la acción provocando algún que otro bajón
excesivo, lo cual era de todo menos esperable viendo que viene firmada
por el propio director.
Sin embargo, no cabe duda de que en
relación a los ejemplos antes citados "El Intercambio" sale vencedora,
mostrándose mucho más comedida y encauzada, en parte por un guión
atípico dentro de la total previsibilidad del conjunto en sus momentos
clave (que nos desvelaremos aquí por mucho que se basen en hechos
reales) y en parte porque la primera frase que aparece en pantalla, "a
true story", no deja de resonar en nuestro subconsciente al asistir a
acontecimientos tan difíciles de creer (el propio Straczynski se
encargó de alegar junto con el guión toda la información que encontró,
traducida en recortes de periódico, archivos policiales, etc).
A todo esto cabe sumarle la portentosa labor de la totalidad de su
reparto, capitaneado por una Angelina Jolie de Oscar que con su sola
mirada es capaz de transmitir toda la angustia y visceralidad de su
personaje. Sin embargo, y pese a que todos los focos apuntan a la
estrella, sería de lo más injusto olvidarse de los actores que la
acompañan, entre los que destacan unos espectaculares John Malkovich,
Michael Kelly, Colm Feroe, y el propio Geoffrey Pierson en las veces de
abogado inexpugnable.
Con sus más y sus menos, "El
Intercambio" se antoja como una película notable pero no excelente, que
encantará a los admiradores del director y a su vez dará más motivos
para despotricar sobre él a sus enemigos.
Tal contraste no
significa sin embargo que no se convierta en un film de obligada visión
por su necesario mensaje entre líneas, todo un huracán para el
espectador que de bien seguro tardará en digerir y olvidar.
Ah, y se aconseja ir cargado de clínex.
Por Carlos Giacomelli

