Crónica del III Festival de Cine del Brasil en BCN

Javier Rueda 19 December 2008

El Circuito Inffinito de Festivales ha concluido en Barcelona su propuesta anual de mostrar internacionalmente lo mejor de la cinematografía brasileña. El premio del público ha recaído en Estómago, de Marcos Jorge.

Retomada o el moderno cine de Brasil

Cuan lejos queda el parón que sufrió la cinematografía de Brasil allá en 1990 con motivo del cierre de Embrafilme, su agencia estatal de distribución y producción. Un callejón sin salida que cuatro años después, con el impulso de la creación de la Lei Do Audiovisual , nos obligaría a inventar un nuevo termino que definiese ese nuevo concepto de cine que se estaba gestando allí. Así nació la Retomada , un sustantivo que engloba y define esta nueva visión cinematográfica independiente, desprejuiciada de dogmatismos temáticos y/o estéticos, capaz de plasmar la nueva realidad multicultural brasileña sin tener que rendir cuentas ante la vieja guardia vanguardista. Un no-movimiento formado por artistas que provienen de ámbitos tan distintos como el mundo de la crítica, la cultura underground o las escuelas audiovisuales, cuyo único aspecto en común es estar amparados por las mismas leyes y decretos de apoyo al sector audiovisual -desde 1995 se han realizado más de 600 largometrajes y se estima que en los diez primeros años de aplicación de la citada Lei do Audiovusal más de 70 nuevos directores realizaron su primera película-.

Así pues, aunque la Retomada se puede considerar una evolución lógica y posmoderna del Cinema Novo Brasileiro, también se puede interpretar como una reacción a este movimiento vanguardista ya anclado en el pasado, una liberadora ruptura con el continuismo existente antes del citado parón de principios de los noventa que tenia sus raíces en las ya lejanas nuevas olas de mediados de los cincuenta -importadas y avaladas en Brasil por aquellos que disfrutaron de la primera producción brasileña en ganar el Gran Premio del Festival de Cannes; O Cangaceiro (1953), de Lima Barreto -.

Por tanto, en este nuevamente nuevo cine brasileño se dan la mano tantro obras comerciales como de autor, transitando cada una de ellas por vertientes tan dispares como la explotación mainstream , el posmodernismo, el retrovanguardismo nueva ola, el realismo (con todos los prefijos y adjetivos postreros habidos y por haber) o el estricto clasicismo, una amalgama de pequeñas y grandes propuestas individuales tan ecléctica en sus formas como rica en su conjunto. No es de extrañar, pues, que en los últimos años estas obras tengan cada vez mas presencia en el circuito internacional de exhibición, obteniendo prestigiosos reconocimientos en diversos festivales y certámenes académicos -por ejemplificar con títulos apuntaré películas tan conocidas como Estación Central de Brasil (1998, Walter Salles), Ciudad de Dios (2002, Fernando Meirelles) o las recientes Tropa de Élite (2007, José Padilha) o Estómago (2008, Marcos Jorge)-.

Es en el marco de la Retomada en donde nació en 1997 el Circuito Inffinito de Festivales, una iniciativa apoyada gubernamentalmente cuyo propósito es mostrar internacionalmente la cultura cinematográfica de Brasil. Desde entonces ya se han realizado trece ediciones de este circuito, estableciendo paulatinamente sedes en diversas capitales mundiales. En la actualidad se celebra en Canudos, Buenos Aires, Madrid, Miami, Milán, Roma, Nueva York, Vancouver y Barcelona.


Crónica de esta edición 2008

Una muestra que quiera representar el amplio espectro del cine actual brasileño tiene que hacer frente a la disparidad de estilos y amalgama de texturas que este presenta. Dicha tarea se complica si el número de obras exhibidas se limita a solamente nueve títulos. Por tanto estas dificultades ponen de manifiesto la gran labor realizada por la organización del III Festival de Cine del Brasil en Barcelona, certamen que ha sabido acometer tamaña empresa con notable alto en su buen hacer a la hora de seleccionar un programa equilibrado y de gran interés tanto para el público como para la crítica. Si a ese logro añadimos la recuperación en 35 milímetros de un gran clásico a (re)descrubrir y una muestra alternativa (y gratuita) de documentales coproducidos entre Brasil y otros países sudamericanos, podemos afirmar con rotundidad que esta fiesta del cine brasileño ha sido uno de los festivales cinematográficos más estimulantes que han acontecido este año en Barcelona.

Notable alto también se merece el público de Barcelona, que ha sabido apreciar el interés de la propuesta y ha llenado en numerosas ocasiones la sala B de los Cines Verdi Park. En general la reacción del público ha sido muy buena en la mayoría de las proyecciones, disfrutando de comedias, dramas, musicales y alguna que otra pincelada de erotismo. Así lo han hecho saber con sus aplausos, efusivos en casi todas las sesiones a las que he podido asistir. Es por ello y a la vez consecuencia -prevista con la experiencia adquirida en las dos ediciones anteriores- que el festival ha procurado algún que otro regalo sorpresa al público asistente, escondidos aleatoriamente debajo de diversas butacas de la sala.

Igualmente se ha ofrecido a los espectadores el privilegio y el deber de decidir la ganadora del premio Lente de Cristal a la Mejor Película, galardón que ha recaído merecidamente sobre Estómago (Estômago, 2007), de Marcos Jorge, film que ha gustado mucho tanto al público como a la crítica -recientemente ganó la Espiga de Oro a la mejor película en el Festival Internacional de Cine de Valladolid- y que Alta Films estrenará próximamente en nuestro país. El premio lo recogió João Miguel, el excelente actor protagonista del film -también presente en otra película del festival, Mutum - y se lo entregó una emotiva y emocionada Betty Faria, gran dama brasileña de la interpretación que días atrás había presentado la proyección de Bye Bye Brasil (1979, Carlos Diegues), magnífica e importante película brasileña en la que Faria interpretaba el protagónico rol de la sensual Salomé. La presencia de Betty Faria y João Miguel durante diversas proyecciones fue una de las perlas que el festival ofreció a los concurrentes, así como la presentación previa que de algunas películas hicieron sus respectivos directores.

En cuanto a los films proyectados, la calidad general se mantuvo alta, mas cuando alguna de las películas bajó un poco el listón fue en aras de una propuesta vanguardista en la que primaba la intención por encima de un resultado más o menos conseguido. Este caso fue el de Perro Sin Dueño (2007, Beto Brant y Renato Ciasca) y de Vidas (2008, Pedro Flores).

Brillaron con luz propia la reconocida Estómago (2007, Marcos Jorge), la recuperación del clásico Bye Bye Brasil (1979, Carlos Diegues) y la reposición de Tropa de Élite (2007, José Padilha). Excelente también fue Incurables (Incuráveis, 2006, Gustavo Acioli) y Los Desafinados (2008, Walter Lima Jr). Menos redondas aunque igualmente interesantes fueron Mutum (2007, Sandra Kogut) y Mi Nombre no es Johnny (Meu Nome Não É Johnny, 2008, Mauro Lima), si bien esta última encandiló al público con su moral historia de superación personal y su retrato de la dolce vita de un narcotraficante a baja escala -no en vano obtuvo el premio del público en el festival que el Circuito Inffinito celebró en Miami-.

En resumidas cuentas, el III Festival de Cine del Brasil en Barcelona no solo ha cumplido con las espectativas creadas sino que las ha saciado con creces, dándonos ganas de más. Ha sido un verdadero oasis en un año de mediocridad cinematográfica generalizada, ofreciendo una de las pocas ocasiones en las que se han podido ver seguidos más de tres films que mereciesen el esfuerzo de su visionado. Así pues, desde aquí mando mis más sinceras felicitaciones a la organización de este festival y les doy las gracias por el buen trato recibido. Nos vemos en la próxima edición.

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